Tratados de Libre Comercio vs. Servicios Públicos

Lo que se está fraguando en las negociaciones entre la Unión Europea y los Estados Unidos de América no es un tratado de libre comercio, sino un “golpe de estado a los derechos sociales, laborales y democráticos de los pueblos a ambos lados del Atlántico”.

Así da comienzo al debate Lennart Koch tras la emisión del video introductorio, un video con en el que, a pesar de la opacidad con la que las instituciones europeas están negociando tan importante asunto,  quedan al descubierto las intenciones espúreas de nuestros representantes europeos y de los grandes entramados comerciales e industriales que a la postre serán los beneficiarios únicos y últimos del acuerdo.

Los tratados de libre comercio constituyen acuerdos entre potencias comerciales e industriales que facilitan el intercambio bilateral a través de un blindaje normativo ante el que nada o poco se podría hacer desde los parlamentos de las naciones firmantes, dejando a las ciudadanías de las mismas sin armas político-democráticas ante las decisiones de las grandes corporaciones multinacionales. Sirva como ejemplo el hecho de que serían tales corporaciones las que establecerían las condiciones del mercado laboral o la regulación en términos medioambientales que mejor se adecúen a sus intereses empresariales, independientemente de la voluntad de los representantes parlamentarios que en cada momento puedan gobernar en cada uno de los países integrantes. No es el TTIP el primer tratado de libre comercio que se haya negociado entre dos espacios económicos en el mundo. Estados Unidos ya ha firmado tratados con Canadá y con las naciones del Pacífico, en una clara demostración de que pretende blindar sus exportaciones en todo el mundo sin preocuparse por las posibles decisiones de sus parlamentos, en la declarada intención de controlar las dos terceras partes del comercio mundial, frente a la competencia de las economías emergentes, especialmente las de Brasil, India y, fundamentalmente, China.

La Unión Europea está negociando este tratado intercontinental en la más absoluta de las opacidades. De las 560 reuniones previas celebradas antes del comienzo efectivo de la negociación formal, solo en cuatro de ellas hubo presencia de parlamentarios europeos, mientras la presencia de los grupos de presión empresarial estuvo en todas. Ante tal “mafia de lobbies” –no hay que olvidar que tras Washington, Bruselas es la ciudad del mundo con mayor presencia ‘lobista’-, la propia Comisión Europea viene demostrando un mayor interés por satisfacer los intereses de los mismos que por defender los de la ciudadanía europea representada en el Europarlamento, más aún si sabemos que las condiciones en las que los parlamentarios acceden a la documentación para su estudio se parecen más a los protocolos ocultistas del Vaticano que a los que se les presumiría a una institución democrática. Escáneres, decomiso de los teléfonos móviles o cualquier dispositivo que permita la grabación o difusión de documentos y datos, firmas de compromisos de confidencialidad, estos son las “facilidades” con las que tienen que trabajar nuestros representantes en esa caja negra en la que se está convirtiendo, no solo el TTIP, sino el parlamento europeo en su conjunto.

Esta burla a las instituciones no sería posible sin la colaboración de las mismas, al menos de una parte de ellas. La Comisión Europea mantiene, en obediencia a los lobbies con los que negocia, una política de desinformación y secretismo impropios de lo que se supone es el gobierno europeo. Sin embargo, muchas son las plataformas que la sociedad civil está creando para acceder a esos documentos que con tanto celo la Comisión escatima al escrutinio público. Tampoco los medios de comunicación de masas ofrecen luz sobre el asunto. A pesar de todo, cualquier ciudadano puede actualmente unirse a estas plataformas contrarias al TTIP y ya son muchas – más de tres millones y medio- las personas que han firmado contra el mismo y cada vez son más numerosas las manifestaciones que a lo largo de toda la geografía europea se están celebrando contra este modus operandi tan antidemocrático y contra un acuerdo que de firmarse supondrá, como se apuntó al principio, el secuestro de la voluntad de los pueblos y sus derechos a ambas orillas del Atlántico.

 photo_2016-04-10_19-25-12photo_2016-04-10_19-25-40 photo_2016-04-10_19-25-08  photo_2016-04-10_19-24-38photo_2016-04-10_19-24-53 photo_2016-04-10_19-24-12

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies