REFLEXIÓN POSITIVA EN DÍAS DE RESACA

En todo proceso de cambio es fundamental la confianza, de una parte y la afectada por el proceso, si confiamos seremos capaces de trabajar comodxs y llegar a construir procesos positivos, hasta donde podemos ser influyentes y desde cuando decidimos ser intrascendentes. Ejemplos hay miles, hay sitios, lugares, donde actuamos de formas distintas, puede ser porque las circunstancias son también distintas, sin embargo, nos empeñamos en las continuas comparaciones, difícil es analizar desde puntos de vista objetivos si partimos de continuos apriorismos, no cabe duda que nosotrxs somos siempre lxs que lo hacemos todo bien y las otras siempre se equivocan y así efectuamos sólo  erróneos análisis.

En esta nueva lógica todos y todas hemos sido capaces de construir un discurso creíble, más allá de posibles estratégicas más o menos acertadas, la vorágine de continuos procesos electorales han sido terapia de TRABAJO DURO Y ASÍ ADORMECER   debates necesarios, si caemos ahora en el error de centrar el debate en caras en lugar de ideas y concepto de partido estaremos perdiendo mucho tiempo cuando, aunque pueda parecer lo contrario, se esta ofreciendo una oportunidad histórica de cambiar el orden normal estipulado por un sistema bien estructurado para conseguir que nada cambie. Ahora se ha vuelto más evidente que antes en el tablero político la lógica de las dos orillas, mientras los otros tres grandes partidos se han posicionado claramente en el lado de las élites acomodadas, de los que manejan el tablero a su antojo, nos han situado solxs en el otro lado de la orilla, ahora nos toca manejar esta situación con la habilidad de quien de verdad quiere equilibrar la balanza.

En estos momentos que el siglo XXI esta nada más pasando su adolescencia, la balanza esta más desequilibrada que nunca, la distancia entre ricos y pobres es cada vez mayor y ya apenas existe la clase media, trabajar ya no implica tener un nivel de vida digno debido a la precarización del mercado laboral, las recetas viejas ya no van a funcionar, aunque de la mala utilización de nuevo y viejo hablare más adelante, tenemos que romper discursos que ya no son capaces de ser tratamiento, o bien ponemos contrapesos externos para tratar de equilibrar esta balanza, pero cuando no hay contrapeso externo porque ya no hay recursos sólo queda la opción de equilibrar moviendo de un lado a otro de la balanza, verlo de un modo positivista o buscar excusas como el “mal menor” no van a ayudarnos a solucionar los problemas de la gente y para eso hemos entrado en política. Cambiar las cosa, esa es una obligación moral de todxs lxs que formamos podemos, para ello estamos construyendo, o intentando construir, una organización fuerte, fraternal y cohesionada, entendiendo que podemos tener diferente formas de alcanzar ese fin común, ahora nos toca definir como cambiar el peso de un lado al otro de la balanza.

Nada nuevo tan bueno, no todo lo viejo tan malo, este “mantra” que hemos tatuado a sangre en la militancia tiene un sentido despectivo hacia el termino viejo, más bien mal usado, dentro del paraguas “vieja política” cabe todo, lo bien hecho, lo mal hecho, aprender del pasado es un experimento de responsabilidad, nuevo puede ser cortarse el dedo índice para no señalar, no se si eso es necesariamente bueno. Todos los apriorismos son definitivamente estúpidos.

 

Andrés Díaz

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