Músculo democrático y empoderamiento de las bases en Podemos Asturias

La consulta a la Asamblea sobre sistemas de votación promovida por los Círculos

El pasado mes de julio el Círculo de Xixón aprobó en asamblea una propuesta para elevar una consulta a la Asamblea Ciudadana de Asturias sobre los sistemas de votación y recuento a aplicar en los inminentes procesos internos autonómicos y municipales de su ámbito territorial. Durante el verano, se han adherido a la iniciativa diversos Círculos territoriales y sectoriales de la región, superando ampliamente el 20 % de avales requeridos para que se realice la consulta. Una vez enviada al Consejo Ciudadano Autonómico, nos encontramos a la espera de que éste proceda, en cumplimiento de su ineludible deber estatutario, a la preceptiva convocatoria de consulta a la Asamblea Ciudadana. Confiamos en que no se produzcan demoras innecesarias y que el periodo de debate sea suficiente para que alcance a cuantos más inscritas e inscritas mejor.

El origen de la propuesta se encuentra en la consulta realizada con carácter previo a la asamblea ciudadana estatal de Vistalegre II celebrada entre el 18 y el 20 de diciembre de 2016 para decidir el sistema de votación de aplicación en esa convocatoria. El método escogido, que recabó tan sólo el 41,57% de los votos emitidos, fue el denominado, de un modo un tanto pretencioso, Desborda. Se trata de un sistema ideado ad hoc que privilegia notablemente a las opciones mayoritarias, como bien quedó demostrado en la propia asamblea estatal. Por referir algún aspecto especialmente expresivo en este sentido, baste señalar que la tercera candidatura más votada para el Consejo Ciudadano, habiendo obtenido el 13,11% de los votos, vio limitada su representación al 3% del órgano, en claro contraste con lo que sucedió con la opción más votada, que con el 50,78% de los votos logró una evidente sobrerrepresentación que supera el 60%.

Es importante destacar que la consulta en la que se impuso el sistema Desborda fue diseñada para su aplicación exclusiva en este proceso estatal. No será hasta después de la celebración de esta Asamblea Ciudadana cuando la Secretaría de Organización desarrolle un reglamento para procesos internos en el que se establece como sistema de votación por defecto para órganos colegiados en todos los niveles territoriales. Este matiz se revela de suma trascendencia, pues la legitimidad del sistema deriva de un reglamento redactado por la Secretaría de Organización y no de la voluntad soberana de las asambleas ciudadanas territoriales. En cualquier caso, el principio de subsidiaridad consagrado por el documento organizativo Mandar obedeciendo escogido en Vistalegre II deja bien claro que el máximo órgano de decisión en cada comunidad autónoma es su correspondiente Asamblea Ciudadana, que podrá establecer criterios organizativos propios. Por si esto fuera poco, el propio reglamento que fija por defecto el sistema Desborda reconoce el derecho que asiste a los territorios a cambiar el sistema de votación mediante una consulta a su Asamblea Ciudadana que deberá celebrarse al menos dos meses (uno en casos de urgencia justificada) antes de los procesos de elección de órganos. Resulta evidente por tanto, frente a determinadas opiniones desinformadas o interesadas que consideran los sistemas de votación inamovibles, el ajuste de la consulta planteada por el grupo de Círculos asturianos a los documentos aprobados en Vistalegre II y a los reglamentos que resultan de aplicación.

La propuesta de consulta surge del firme convencimiento que tenemos algunos de los efectos nocivos que supone para Podemos la aplicación de un sistema como el Desborda para órganos colegiados o los de mayoría simple para elecciones de un solo ganador (secretarías generales y documentos). Tales sistemas priman las opciones mayoritarias, fomentando la polarización, restando protagonismo a las minorías, uniformizando los órganos y menoscabando las posibilidades de construir consensos de cierta amplitud.

Frente a estos procedimientos, que relegan al ostracismo a amplios sectores de la organización, se propugnan otros que garanticen la pluralidad y privilegien el consenso frente a la confrontación. Para las votaciones con más de dos opciones y ganador único como las secretarías generales o los documentos se plantea, como alternativa al sistema mayoritario simple aplicado hasta ahora uno de ordenación preferencial recontado mediante Condorcet-Schulze. Este método permite identificar, a través de un voto en el que cada inscrito/a establece su orden de preferencias entre las candidaturas, la opción que, comparada una a una con las demás, es la preferida por la mayoría absoluta de los votantes.

Para los supuestos de votaciones con más de dos opciones y varios ganadores del tipo de las que se realizan para la elección de órganos colegiados (consejos ciudadanos y otros), frente al Desborda se plantea la alternativa del Borda Dowdall con divisores impares. Se trata de utilizar un voto ordenado ponderado donde cada elector asigna un puesto a cada candidato/a y le asigna una puntuación diferente (al primero 1, al segundo 1/3, al tercero 1/5 y así sucesivamente) en función de la posición en la cual haya sido votado. De este modo, la proporcionalidad se manifiesta con mucha más rotundidad en los resultados y se difumina el pernicioso efecto lista hasta hacerlo prácticamente insignificante.

En definitiva, la decisión colectiva que debemos afrontar en esta consulta consiste en escoger entre secretarías generales que aunque tuvieran un mayor número de votos, puedan suscitar un rechazo mayoritario entre los inscritos e inscritas y las que conciten el mayor apoyo general posible; entre regirnos  por documentos políticos y fórmulas organizativas que basen su preeminencia en el hecho de obtener un puñado de votos más que el resto o hacerlo por aquellos capaces de generar un consenso más amplio;  entre dotarnos de órganos monolíticos que priven a la organización del patrimonio político de quienes no figuran en el bloque ganador de turno o asumir que sólo la pluralidad nos permitirá tener verdadero potencial como fuerza transformadora. La disyuntiva se presenta entre una organización demasiado parecida a las de la vieja política y otra en la que quepamos todos capaz de profundizar con audacia en formas democráticas. Esto es lo que se dirime en una consulta que requiere de amplia participación (20 % de quórum de inscritos) y que constituye en sí misma un ejercicio oxigenante en cuanto manifestación de empoderamiento de las bases y reivindicación del papel de unos Círculos que, no lo olvidemos, representan una de las señas de identidad fundamentales de Podemos.

 

Rubén Montes

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