«Soberanía alimentaria. Experiencias locales para una nueva agricultura y una nueva economía» – [Crónica] Charla viernes 17

Ponentes:

Valentín Pérez, proyecto Fresneda, Moneda Social «copinos»
Hervé Perochon, agricultor alternativo
Luz García, directora de la escuela-taller de Agricultura Ecológica en Llanera

Santiago Pérez, primer agricultor ecológico en Asturias.
Manuel Redondo, dinamizador y responsable de comunicación de la Red Terrae.

Todos sabemos que el sector primario es uno de los grandes perjudicados por la deriva financierista de la economía global, sobre todo después de la caída de la geopolítica de bloques y el triunfo del pensamiento único del ultraliberalismo. Cada vez existe menos economía real cuando la realidad económica debería estar fundamentada sobre todo en lo que producimos en la tierra y en el mar y en lo que comemos. Como dice Santiago Pérez » hay que volver a la tierra».

«Que en Asturias con las tierras que tenemos y más de una 20% de paro sigamos comprando comida de fuera, en eso consiste tener muy poca soberania alimentaria» (Valentín Pérez)

La agricultura ecológica no debe limitarse a una ocupación de ocio urbano, a un hobby de iluminados que apuesten por huertos de autoproducción y pasatiempo, de ahí la necesidad de certificar académica y burocráticamente los trabajos de quienes hacen de la explotación renovable de la tierra un modus vivendi y una apuesta que va más allá de lo estrictamente económico, hacia lo más decididamente ideológico-social. La conversión de una producción agroalimentaria conseguida desde el respeto a la naturaleza (nuestra madre, muy anterior a nuestra propia especie) en una posibilidad de economía de recursos locales y de moneda social da a las iniciativas que hoy nos presentan los ponentes una vitalidad no solo válida para tiempos de crisis, sino de más largo plazo, dado quela naturaleza no resistirá la embestida de un modelo económico occidental que da la espalda a la sostenibilidad en pro de beneficios cortoplacistas y suicidas.

«No ser esclavos de una economia global. Soberanía es que nosotros decidamos cómo queremos alimentarnos» (Manuel Redondo)

Es también digno de mención el innegable hecho de que la salud tiene más que ver con este tipo de producción de proximidad sostenible que con el tráfico global de mercancias, tráfico que no hace sino empobrecer paulatinamente a las poblaciones de medio mundo y que llena nuestras neveras de productos, las más de las veces insanos, que enriquecen más a los grandes distribuidores que a los agentes realmente productivos. La producción y el consumo locales son sin duda parte innegociable del futuro.

Las administraciones públicas deben encarar sin dilación una reforma agraria acorde con este siglo XXI que merece que la población mundial reparta con criterios de justicia, no especulativos, la riqueza y los recursos naturales que la Tierra nos da.

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