AUTOCOMPLACENCIA vs. AUTOCRÍTICA: Análisis de la II Asamblea Ciudadana Autonómica de Podemos Asturies

AUTOCOMPLACENCIA vs. AUTOCRÍTICA:

Análisis de la II Asamblea Ciudadana Autonómica de Podemos Asturies

Con la elección de representantes comarcales en el Consejo Ciudadano Autonómico se ha dado por concluida una Asamblea Ciudadana de Podemos Asturias con bastantes más sombras que luces y se abre un periodo en el que, frente a la autocomplacencia cortoplacista de algunxs, otrxs nos vemos en la obligación de afrontar y reclamar un necesario ejercicio autocrítico. 

El ciclo asambleario se inauguró con la convocatoria de una consulta sobre los sistemas de votación a aplicar en el propio proceso y en los sucesivos.  Se trataba de una propuesta nacida de un grupo de Círculos que planteaba, frente a los sistemas impuestos por defecto, que privilegian con claridad a las opciones mayoritarias, otros que garantizasen mayor proporcionalidad en la representación. Son varias las reflexiones críticas que cabe hacer respecto a esta consulta:

  1. A pesar de que la Secretaría de Organización Autonómica, que en compañía del Secretario General estaba presente en la asamblea del Círculo de Xixón en la que se aprobó el lanzamiento de la propuesta, era desde el primer momento conocedora de la misma y de que a principios de septiembre fue remitida con los correspondientes avales de otros círculos, no se convocó hasta avanzado noviembre. La convocatoria, por tanto, resultó innecesariamente apresurada y quebró las previsiones del reglamento marco diseñado por la Secretaría de Organización Estatal para este tipo de consultas, que establece un plazo de dos meses (uno en circunstancias extraordinarias) respecto al proceso de primarias.
  2. A última hora, miembros de la dirección autonómica presentaron ante los Círculos que habían avalado la consulta una propuesta alternativa, reclamando un consenso. Su manifiesta extemporaneidad impidió un acuerdo que en cualquier caso, habría de resultar difícil, puesto que algunos aspectos resultaban aparentemente irreconciliables.
  3. El escaso entusiasmo puesto en la promoción de la consulta por parte de los órganos de dirección autonómicos, que se encargaron además de cuestionarla por razones accesorias que no cabe imputarlas en ningún caso a los promotores como el coste de la consulta, contrasta nítidamente con el empleado, excesivo incluso, para la promoción del voto en el proceso subsiguiente de elecciones.
  4. Los resultados de la consulta, con victoria holgada de las propuestas de los Círculos aunque con una participación muy baja que invalida los resultados al no alcanzar el quórum del 20% de inscritos activos participantes,  han sido interpretados por algunos sectores como un fracaso atribuible en exclusiva a los promotores. Tal miopía en el análisis sólo puede ser considerada una torpeza. El resultado es un síntoma y como tal debería ser interpretado. La autocrítica no debería limitarse a los círculos convocantes, impotentes efectivamente para movilizar a sectores más amplios, sino que debería extenderse a toda la organización, comenzando por un Consejo Ciudadano y una Secretaría de Organización incapaces de gestionar adecuadamente los tiempos de forma que se pudiera haber generado un debate sobre el tema y de promocionar la consulta.

La segunda estación de este particular Vía Crucis de Podemos en Asturias lo representó la elección de la Secretaría General y de miembros del Consejo Ciudadano y la Comisión de Garantías Democráticas. Varios son los aspectos cuestionables que rodearon este proceso:

  1. Los plazos fueron intolerablemente reducidos y sugieren un manejo improcedente y partidario por parte de la dirección regional, en cuanto que mantuvieron públicamente hasta el último momento que el proceso iba a ser convocado en febrero, disminuyendo la capacidad operativa de las fuerzas opositoras. La excusa de la imposición desde Madrid esgrimida, aún teniendo parte de razón, no justifica en su totalidad el brusco adelantamiento de fechas.
  2. Estos plazos quiebran clamorosamente la regla 30-60-90, defendida con buen tino para el proceso estatal de Vistalegre II, cuando los mismos que ahora convocaron con días de antelación una Asamblea Ciudadana, reclamaron un mínimo de 90 días desde la fecha de la convocatoria hasta el comienzo de las votaciones. Si aquella razonable propuesta garantizaba en el ámbito estatal la participación de las personas inscritas, desconocemos si en esta ocasión dejó de ser deseable o cual es la causa de que no se cumpla en lo que uno interviene de manera directa un principio que reclama a otros espacios.
  3. Desde luego, el desarrollo de la campaña no resultó un ejemplo de debate político-organizativo constructivo y sereno, escorándose en demasiadas ocasiones hacia los precipicios de la desconsideración personal entre compañeras. Si la llamada al voto por parte de personas relacionadas con la candidatura triunfante con la innecesaria apostilla de las facilidades que ofrece Podemos para “desesinscribirse” después resulta torpe y vergonzante, la campaña desarrollada por una de las candidaturas en liza con el apoyo inestimable de las figuras de Caunedo, Riopedre y otros insólitos socios, alcanzó cotas francamente inasumibles.
  4. La participación, se lea como se lea el resultado, debe ser interpretada como un fracaso por el notabilísimo retroceso en relación a 2015 y denota una desafección creciente. Refugiarse en comparativas con otros procesos autonómicos aún más paupérrimos para lavar la cara de lo que son unos índices de participación preocupantes significa un triste consuelo que elude responsabilidades.

La guinda de este pastel de despropósitos lo constituyó el proceso ulterior de elección de los representantes comarcales en el Consejo Ciudadano Autonómico. Aunque resulte bastante difícil jerarquizar las críticas a un reglamento que es preferible interpretar como improvisado, y en el que se contemplan aspectos tan discutibles como que cualquier persona inscrita pudiera votar a  los candidatos de cualquier territorio, sin considerar su vinculación al mismo (con las sorprendentes consecuencias que acarreó), lo que se nos antoja más grave es la perversión absoluta del espíritu de la convocatoria. Lo que en los documentos emanados de la Asamblea Ciudadana de Vistalegre II se concebía como una fórmula para integrar a los Círculos territoriales en la vida orgánica del partido mediante representantes elegidos por los mismos, se convirtió, en el anómalo caso asturiano, en una elección de representantes comarcales, extirpando la incómoda alusión a los Círculos. Y es que en ocasiones, de tanto calzarnos las madreñas, nos olvidamos de cómo se atan los cordones. 

Por si esto fuera poco, y dejando al margen urnas migratorias y otras insensateces, el reglamento ideado para la ocasión exige un aval de un órgano comarcal a los representantes elegidos por esa vía a presentar a posteriori, es decir, tras el proceso de votación. ¿Cómo justificar tal aberración democrática?; ¿qué sucedería si alguien legitimado por los votos de la Asamblea Ciudadana no obtiene el aval de ningún órgano?. El aval sólo puede concebirse como una condición previa, nunca en el sentido reclamado en esta ocasión.

En definitiva, sería aconsejable que los enormes esfuerzos que solemos emplear en construir un relato autocomplaciente los orientemos a la reflexión sobre estos “pequeños detalles” que parecen desentonar en este paisaje idílico. Trabajo no nos ha de faltar si emprendemos ese saludable camino de la autocrítica.

MERY COTARELO, JOSE ANDRÉS DÍAZ, AMAYA ALONSO, RUBÉN MONTES, JOSÉ RAÚL GONZÁLEZ

(Militantes de Podemos pertenecientes al Círculo Podemos Xixón)